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Imagina encontrar una pieza invaluable de la historia en un vertedero, intentar venderla a un museo y terminar enfrentando un allanamiento policial al amanecer. Esta es la surrealista pesadilla que vivió Darius Khan el año pasado, un caso que ha sacudido a la comunidad de preservación de videojuegos y que ha sido destapado este mes por el equipo de investigación de Gamers Nexus.
Lo que inicialmente parecía el arresto de un traficante de bienes robados, ha revelado ser una compleja red de negligencia corporativa, investigadores privados y empresas de eliminación de residuos que no hicieron su trabajo.
El tesoro oculto en la chatarra corporativa
Darius Khan se gana la vida de una forma peculiar: visita depósitos de chatarra en Londres buscando materiales electrónicos (e-waste) que pueda revender antes de que sean procesados y enviados a África. La mayoría de sus hallazgos le dejan ganancias modestas, pero un día pareció ganarse la lotería. Encontró un enorme lote de hardware que, aparentemente, había sido desechado de una oficina de Sega.
Tras hacer un trato legal con el gerente del lugar, Khan adquirió la mercancía y la puso en subasta en eBay. Para su sorpresa, el lote era un tesoro invaluable para los historiadores del medio. La organización sin fines de lucro Video Game Preservation Museum (Museo de Preservación de Videojuegos) logró reunir más de 60,000 libras esterlinas para asegurar la oferta ganadora.
Entre los objetos rescatados se encontraban kits de desarrollo y prototipos de consolas como la Nintendo Wii y la Nintendo DS, que datan de mediados y finales de la década de los 2000. Incluso, se identificó un prototipo de un juego muy particular:
"Sonic Chronicles: La Hermandad Siniestra (Sonic Chronicles: The Dark Brotherhood) es un título de rol desarrollado por BioWare para la Nintendo DS, donde Sonic y sus amigos deben unirse para enfrentar a un nuevo y misterioso enemigo, siendo una entrega de culto en la franquicia."
Espionaje corporativo y una redada al amanecer
Justo cuando la subasta parecía un éxito para la preservación, la situación tomó un giro digno de una película de espías. Según los reportes, Khan fue contactado a través de Facebook Marketplace por un sujeto llamado "Paul", quien afirmaba ser el padre de un joven entusiasta de los videojuegos con autismo. Sin embargo, "Paul" era en realidad un investigador privado que trabajaba para FUSION 85, una firma de seguridad a la que compañías de videojuegos suelen recurrir para asuntos de infracción de propiedad intelectual.
Poco después de este contacto, a las 7:00 de la mañana, al menos diez agentes de la policía de Londres allanaron la casa de Khan. Lo arrestaron a él y a dos de sus socios, confiscando todo el hardware tras un intenso interrogatorio de ocho horas. Aunque no se le presentaron cargos formales, fue amenazado con acusaciones que iban desde robo hasta lavado de dinero.
"Eran como abejas obreras", relató Khan durante su entrevista con Steve Burke de Gamers Nexus. "Tomaban esto, aquello, y empezaron a meter todo en bolsas de evidencia".
El error corporativo y la verdad revelada
El Video Game Preservation Museum, que ya había dado un pago inicial, quedó en la incertidumbre hasta que Khan tuvo que darles la mala noticia. Pero la verdadera sorpresa llegó cuando Gamers Nexus comenzó a indagar.
Sega había contratado a la empresa Waste to Wonder para deshacerse de hardware sensible y vaciar sus oficinas durante una mudanza. Cuando los periodistas contactaron a esta empresa para obtener declaraciones, un empleado envió accidentalmente una cadena de correos electrónicos privados entre ellos y Sega. Este error dejó al descubierto la verdad: todo fue culpa de una cadena de negligencias.
Cuando las grandes empresas desechan prototipos, lo usual es destruir físicamente los discos duros o perforar los equipos. Según los correos filtrados, Sega instruyó a Waste to Wonder para limpiar las oficinas, pero asignó a otra firma de seguridad, ITR Secure, para destruir los artículos confidenciales. Sin embargo, esto último nunca ocurrió. Los equipos terminaron intactos en un basurero.
Darius Khan compró el hardware de buena fe y no violó ninguna propiedad intelectual al no reproducir los juegos. El museo también buscaba el hardware para copias privadas, lo cual es legal. Todo indica que el despliegue de un investigador privado y la policía fue un intento desesperado de ocultar la grave equivocación de las empresas involucradas.
Khan, quien aún se encuentra bajo investigación, resumió la gravedad de la situación con una reflexión contundente sobre el poder de las corporaciones: "Si eso no es un ejemplo de la intrusión del poder del Estado siendo delegada a dos empresas privadas, no sé qué lo sea".
Ficha Técnica
Tema Principal: Preservación de videojuegos y negligencia corporativa.
Investigación Original: Steve Burke (Gamers Nexus).
Empresas Involucradas: Sega, Waste to Wonder, ITR Secure, FUSION 85.
Afectados: Darius Khan (vendedor), Video Game Preservation Museum (comprador).
Hardware Confiscado: Kits de desarrollo y prototipos de Nintendo Wii y Nintendo DS (aprox. 2000s), incluyendo copias tempranas de Sonic Chronicles: The Dark Brotherhood.
Género del medio: Videojuegos / Investigación Periodística.
Fuente: Kotaku
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